De Mission Beach nos dirigimos a Cairns para desde allí poder visitar la Gran Barrera de Coral (o el Reef). El reef es tan largo, ocupa 2km de longitud a lo largo de la costa, que dudo si lo mejor es salir desde Cairns. Sí es verdad que desde Cairns hay la oferta más amplia de tours/excursiones que salen al reef.
Cairns es muy turístico, nos recordó un poco a Lloret pero quizás con un público menos alcoholizado. Sorprende que un pueblo de costa pero sin playa para bañistas atraiga a tanta gente. Suponemos que es debido al aeropuerto internacional y al gran número de agencias que organizan tours al reef y a muchas otras atracciones de la zona.
Tanta oferta abruma, así que decidimos ir a la oficina de información para visitantes en Esplanade St. Allí nos recomendaron una excursión de un día con Silverswift (http://www.silverseries.com.au/swift.htm) que tienen acceso a una zona exterior del reef (menos deteriorada) y hacen 3 paradas para hacer snorkel o submarinismo.
La experiencia en el reef fue impresionante, sin palabras la verdad. La vida que hay en la extensa barrera de colar, la cantidad de peces de todos los tamaños y colores (vimos hasta tiburones de los que no comen humanos) fue sin lugar a duda lo mejor en Queensland. Y Nemo vive allí!
En Cairns estuvimos un par de noches, para evitar conducir después de todo un día en medio del océano, cansados y un poco mareados por el oleaje. Nos quedamos en Queens Court, un hotel pequeño y sencillo.
Al segundo día zarpamos hacia más al norte dirección Port Douglas y en busca de cocodrilos en el Daintree forest.
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