07 d’agost 2014

Barcelona to Sydney


Uno de mis sueños (Jana) y casi requisito de este viaje era poder volar en el A380 con Emirates. Después de 3 años de ver este impresionante aircraft de 2 pisos en Heathrow y de escuchar sólo cosas buenas de esta aerolínea, no podíamos desperdiciar la ocasión. Reservamos BCN-Dubai-Sydney y vuelta Perth-Dubai-BCN con muy poco tiempo entre escalas para evitar que el viaje se hiciera aún más largo.

Bien contentos y con nuestras backpacks nos fuimos al aeropuerto de Barcelona.

Es una historia bien larga, pero para resumirlo en pocas líneas os diré (para los que no lo sepáis ya) que nuestro avión (el impresionante A380) tuvo un problema técnico y nuestro vuelo no pudo salir hasta 56 horas después de la hora prevista, dejando a 600 personas en tierra y con los consiguientes problemas logísticos que supuso recolocar a todas ellas de sus conexiones desde Dubai a todo el mundo.

Para nosotros representó salir 2 días más tarde (la experiencia en el A380 realmente vale la pena), hacer 8h de escala en Dubai (cuando inicialmente eran 1h 45min), tener que hacer una escala adicional en Bangkok y llegar mucho más cansados después de más de 80 horas de "viaje" y después de reclamar mejores vuelos a un Emirates que sólo claudicó (suponemos que por pesados) en el último tramo Bangkok-Sydney poniéndonos en Business class. 

De todas formas, aprovechamos las 8h en Dubai (donde deberíamos haber dormido) para ver la ciudad en taxi a las 3 de la mañana con otros 2 chicos que venían en el mismo vuelo (después de tantas horas éramos una gran familia). Dubai es el exceso personificado, el sin-sentido con-dinero, el todo en medio de la nada, pero digno de ver para poder opinar. 

Finalmente, llegamos a Sydney, con 2 días de retraso que nos obligó a ver la ciudad en modo maratón. Llegamos a las 8 de la mañana, nos dirigimos al centro donde habíamos quedado con un amigo, Ricard Colomina, que nos salvó la vida y nos enseñó la ciudad en tiempo récord. Menos mal que tenía fiesta ese día y que conocía la ciudad y su historia mejor que cualquier Sydneniense. Vimos la Opera House, el Harbour Bridge, the Rocks, la zona financiera, Chinatown y North Sydney (donde él vivía y donde nos alojó, mil gràcies!). 

Por la tarde-noche quedamos con un buen amigo, Dave, antiguo compañero en Heathrow, australiano de Baron Bay que actualmente vive en Sydney. Dave nos llevó a tomar algo y luego a cenar en el Hotel Glenmore en the Rocks con preciosas vistas a la ópera para despedirnos de Sydney en nuestro primer día en Australia.

Next stop: Queensland!